Los escalofríos siguen recoriendo mi cuerpo cada vez que escucho esa canción, dicen que me brillan los ojos cuando hablo de tí y sigo pidiendo ese minuto al mundo aunque sé que ya no me lo va a dar. Pero dentro de muchos años, tal vez, nos encontremos, y cada uno con su vida tomará un café junto al otro y nos contaremos todo lo que nos ha pasado. Aunque también soy consciente de que eso es improvable, por no decir imposible. ¿No te ha pasado nunca que no quieres decir algo en voz alta por miedo a que sea verdad? A mí últimamente me pasa constantemente, no quiero decir que te vas porque pienso que si no lo digo no va a pasar. Aunque sé de sobra que sí, que en menos de una semana estarás en un avión rumbo a tu nuevo mundo. No pido que me despiertes con un "buenos días princesa", ni que vengas a recogerme en moto y me lleves a a playa, ni que escribas en un puente "a tres metro sobre el cielo" por mí, no, nada de eso, eso es de las películas. Solo pido que te quedes aquí, aunque sé que eso es tan imposible como todo lo anterior. Pero tranquilo, que yo voy a seguir estando aquí, no por si quieres volver ni nada de eso, si no porque sé que si sigo aquí estaré bien, porque sé que hay personas que han visto como me caigo y me van a ayudar a levantarme, porque no me queda más remedio, porque no puedo vivir en el suelo. Te prometo que el cielo es el límite. Te prometo que voy a estar bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario