Siempre formaste parte de mi vida, de mi círculo vicioso lleno de sonrisas, de botellas de ron y de zapatos de tacón desgastados de tanto bailar. Eramos esperanza, eternidad. Eramos ochos tumbados, noches sin dormir llenas de batallas de besos, que siempre decidia dejarte ganar. Me encantaban los amaneceres a tu lado, despertarme y abrazar tu infinita espalda, me encantaba cuando me besabas despacito, cuando olias a pasión y a tabaco barato. Nosotros conseguimos crear las historias más bonitas del mundo, de nuestro mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario